Sobre las clases particulares: El Profesor en la Casa 2


Un fenómeno que se ha convertido en un ritual necesario en las familias con hijos en edad escolar, es el “contratar profesores particulares” para que les ayuden en casa con las tareas escolares o las materias difíciles.

Los motivos que se esconden tras esta conducta son múltiples:

  • Padres y madres que trabajan todo el día o tienen múltiples obligaciones que les impide poder controlar y acompañar los estudios de sus hijos;
  • Alumnos que tienen dificultades con determinadas materias y necesitan ayuda extra pero los papás no tienen necesariamente la pedagogía o el dominio necesario, para acompañarlos. Pierden la paciencia ante el “trabón” del niño, o ante la inconsistencia del muchacho;
  • El exceso de tareas sin sentido que se asignan en determinadas asignaturas.
  • La extraordinaria carga académica que existe hoy en día, llena de contenidos innecesarios que jamás se vuelven a ver en toda la vida. (Salvo cuando te toca ser padre o madre)
  • Alumnos que atraviesan momentos específicos de su vida y que necesitan apoyo de todo tipo, en varias direcciones, entre ellas lo académico.

Muchos padres o madres argumentan que al buscar ayuda en un profesor particular se sienten menos tensos, ya que pueden concentrarse en su trabajo sabiendo que hay alguien apoyando al chavalo por la tarde. De esa manera el cipote avanza y en la noche ya no existe la presión por terminar las tareas pendientes o estudiar lo que no se entiende para la prueba del día siguiente.

El profesor en la casa, una situación de vieja data

Este asunto no es nuevo, pero se ha multiplicado en muchas familias, especialmente las que tienen hijos estudiando en colegios privados, en los casos de los futuros bachilleres que pretenden ingresar a una Universidad seria (no las de garaje) y/o buscan estudiar fuera del país.

Si bien cada niño o joven presenta una forma distinta de adquirir conocimientos, en la actualidad los avances tecnológicos (Internet en especial) han convertido al actual Modelo Pedagógico utilizado en el país, en un viejo traste inservible e incomprensible para las nuevas generaciones. Así que es de esperar que las horas de clases y determinadas asignaturas pareciera que estuviesen escritas en chino mandarín o en sánscrito, razón que las transforma en aburridas horas nalgas para los chavalos más activos o con estilos de aprendizaje diferentes.

Es innegable que en momentos puntuales algunos alumnos pueden requerir de ayuda y apoyo extra. No tengo nada en contra, todo lo contrario; pero no es sano que un estudiante dependa de un Profesor en la casa todo el año. Al hacerlo se está implantando un mensaje de “incapacidad” en el niño, amén de inculcarle la pereza que le impide atender en las horas de clase las actividades y explicaciones del maestro.

Es como cuando se sufre una lesión en una pierna que nos obliga a usar muletas, las muletas son una ayuda indudable; pero pasado el tiempo, lo que es un apoyo termina siendo una rémora que nos impide caminar a nuestro propio ritmo. Los profesores en casa o particulares ayudan, pero, desde el punto de vista del crecimiento del niño, pueden crear dependencia, incapacidad y volverles “incapaces”.

He notado que:

Cuando un muchacho sabe que tiene alguien a mano que le va a resolver la dificultad, fácilmente pierde la preocupación del trabajo personal y/o la iniciativa de preguntar y cuestionar en clase. ¿Para qué pensar si te lo van a resolver; para qué vencer la timidez de preguntar en clase, si puedo hacerlo en privado?, ¿para qué investigar si me lo pueden decir?

Acostumbrado a tener el control y el refuerzo en las manos de un profesor particular, su ausencia desorienta y exige un esfuerzo para el que no está acostumbrado. La ayuda indudable puede transformarse en dependencia.

Y, en ocasiones, algunos alumnos se preguntan, ¿para qué poner atención en la clase, si luego en casa voy a tener más de lo mismo?

Muchos alumnos no tienen hábitos de estudio constante, lo que provoca que en el período de exámenes se sientan abrumados con todo lo que tienen que estudiar, y su única alternativa es buscar “un profesor” que en una semana les explique todo lo que no estudiaron durante el bloque académico.

Sabemos que el ritmo de aprendizaje de los estudiantes es diferente. Eso exige de parte de los educadores, el brindar una atención particular y diferenciada a cada uno de sus estudiantes. Lo hacen en la medida de lo posible, sin embargo, hay limitaciones y deben ser asumidas.

Además, algunas veces, detrás de las dificultades académicas hay problemas personales, familiares o colegiales que deben ser descodificados y tratados. No siempre un problema académico se debe sólo a causales académicas. Hay que buscar qué se esconde detrás de la dificultad escolar.

En el tema meramente académico, los expertos señalan una seria de factores que pueden estar incidiendo en las dificultades escolares:

  • Conocimientos previos deficientes o insuficientes. Es decir, falta de base.
  • Falta de hábitos y disciplina de estudio individual.
  • Inmadurez e inconsistencia personal.
  • Estrategias de estudio inadecuadas. Cada materia requiere un método de estudio con el objetivo de aprender la lógica de la materia.
  • Dominio insuficiente de la habilidad lectora: comprensión, retención e interpretación.
  • Déficit de concentración, atención y retención.
  • Enfermedades o alteraciones orgánicas y psicológicas.
  • Ambiente y relaciones intrafamiliares desmotivadoras, inadecuadas o problemáticas.
  • Metodología inadecuada del profesor.

Detrás, pues, de las dificultades escolares, todos -alumnos, profesores y padres de familia- debemos interrogarnos y no solamente buscar un apoyo que puede solucionar lo evidente -el problema académico-, pero que puede esconder causales más definitorias de índole personal. No cuestiono la necesidad puntual de los profesores en casa, con todo sí puedo decir al respecto que, tanto va el cántaro al agua, que al final se rompe.

El apoyo de padres y profesores en las tareas extraescolares de los alumnos debe ser decreciente, hay que ir generando una autonomía y responsabilidad personal. Siempre e irrenunciablemente hay que mantener el seguimiento y control de sus estudios.

El desarrollo de los niños y de los adolescentes no es lineal, sino sinuoso, y pasan por baches y crisis personales. De ahí, que el apoyo con profesores en casa puede ser necesario, pero con un carácter puntual que no puede ni debe convertirse en un hábito.

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2 Comentarios en “Sobre las clases particulares: El Profesor en la Casa