¿Por qué las personas se casan?


“La mayor parte de nuestras actitudes y características tienen como base nuestra
primera experiencia y nuestras primeras relaciones en el ámbito familiar”.
John Cleese.

Bueno, este tema no es fácil de abordar, es muy complejo y comprende varios aspectos esenciales para el desarrollo de cada persona. No no…, no es el simple machismo, eso es muy simplista (conste que no estoy defendiendo a mi género). A los hombres nos han enseñado que eso de meterse con las emociones, con los sentimientos, es cosa de mujeres. A la fecha lo podemos ver en la propaganda, en las telenovelas, en toda la sociedad. A lo mejor si leen esto tal vez piensen de otra forma. Encontrar nuestras raíces, escarbar dentro de nosotros nos aterra, nos paraliza. ¡Nos vaciamos! Pero si lo hacemos, hombres y mujeres, con el sentido del investigador, del lector de novelas tipo 100 años de soledad. Con el morbo del “cuecho” familiar, de conocer los “secretos” de los abuelos, tíos, bisabuelos y toda la parentela, hasta le agarramos gustito. Más aún si nos acompaña una bichita bien helada o una cimarrona mientras escribimos o pensamos.

Pero fijate bien que este asunto no es sólo leer, escribir. Es cambiar todo el “programa” que nos pusieron de niños en la familia. Repetir una y otra vez y otra vez, hasta que logremos que salga automático. Quitarnos el miedo y no sentirnos “culpables” por las metidas de pata que hicimos como padres y madres. Ya la embarramos, ni modo. No conocíamos otra forma de hacer las cosas… HASTA HOY. Culparse toda la vida es de pendejos y llorones. ¡Lindo estás, echadote en tu autocompasión para no asumir la cosa! Mirá cómo es la vaina.

Resumido del libro ”RELACIONES FAMILIARES: cómo salir bien librado”, de ROBIN SKYNNER y JOHN CLEESE  (No he encontrado ningún PDF en la red)

Todas las personas escogemos parejas basadas en lo que aprendimos en nuestras familias. Los primeros 8-9 años de vida son vitales para este proceso. Aprendemos una serie de “normas de comunicación”, ” y patrones de conducta que serán las herramientas fundamentales en nuestras vidas. Ese aprendizaje no es consciente, ni siquiera para nuestros padres. Ellos devuelven lo que les dieron sus padres, que es lo mismo que les dieron los suyos y así, sucesivamente, generación tras generación. O sea que vos le estás transmitiendo a tu descendencia lo que a vos te dieron tus padres, a ellos los suyos …

Por ejemplo, una niña que presencia el maltrato verbal, psicológico o físico de su padre hacia su madre, no sólo sufrirá la amarga experiencia de terror que esto genera, sino que en lo más profundo de sí misma elabora un patrón cognitivo, un patrón o marco de ideas/creencias (el mapa mental) que la hace construir un posible mandato o profecía de autocumplimiento en relación a su género: “ésto es lo que a mí me pasará al ser mujer, ésto es lo que me espera”. Repito, todo esto ocurre de manera automática, inconsciente, ni cuenta se da una criatura de lo que piensa. Además que, las emociones negativas buscamos esconderlas en lo más profundo de nuestros baúles.

Quizás, y sólo quizás, esta situación sea la base que impide que el problema del “machismo” no desaparezca tan fácilmente de nuestras culturas. Que nos toque ser testigos de que un buen grupo de madres sean las reproductoras de esta pandemia. Yo le agregaría algo más a este punto de vista, los seres humanos tendemos a herir a otras personas de la misma manera y en el mismo sentido en que nosotros fuimos heridos o lastimados. ¡Porque sabemos que ahí  D U E L E !

Nuestros progenitores reproducen lo que aprendieron en sus familias como hijos, nos dan lo que a ellos les dieron (insisto, inconscientemente) ¡Nadie puede dar lo que no tiene! Esperamos que ellos nos den otra cosa, ¡Negra Chele! Jamás va a ocurrir. Y ojo billar: Nosotros haremos lo mismito, con variantes de forma, pero lo mismito que ellos hicieron. Así que dejá de decir que la culpa es de tu mama que te pijeó a cada rato, o de tu papa que te abandonó o que era un piruca profesional. ¡Sos igualito, te guste o no!

En la familia aprendemos los modelos de hombre y mujer. “Los hombres buenos son…, las mujeres buenas son…” Los varones tomamos como referencia a nuestras madres para construir nuestro ideal de pareja, las mujeres toman a sus padres para construir el suyo. ¡Ojo! Esto no significa que buscamos a alguien igualitito físicamente o en sus formas de expresión, aunque he sido testigo de al menos 3 casos de este tipo donde las nueras son físicamente iguales a la suegra, hasta en la forma de comportarse.

Nos sentimos atraídos por esa otra persona, aunque no siempre logremos saber a ciencia cierta el por qué. Algunos autores afirman que lo hacemos porque básicamente esa persona es, psicológicamente hablando, igual a nosotros. Nos sentimos a gusto con ella y a veces no sabemos el porqué. En la encuestita que hice la gran mayoría de los encuestados respondió que se casaron “por amor”, pero llama la atención que el una gran parte de esos dicen encontrar algún parecido entre su pareja y el progenitor del mismo sexo (las mujeres encuentran que su padres se parecen en algo a sus hombres; igual los hombres pero entre sus madres y sus esposas).

¡Se activaron las alarmas! ¡AJAJÁ! ¿Estás buscando en qué se parecen?

Todo el mundo afirma que “polos opuestos se atraen”, pero en este caso podemos afirmar que no es así, y si así ocurre es porque aparentemente se oponen. Las personas se juntan por sus similitudes, especialmente por sus similitudes familiares (dicho de otra forma, aunque queramos huir de nuestras familias al casarnos, cargamos con ellos toda la vida en el plano psicológico). ¡Salao pescao!

Se puede decir que hay tres grandes razones para que una pareja se una (Henry Dicks):

  1. Presiones Sociales: Clase social, religión, dinero
  2. Razones Personales Conscientes: físico, intereses comunes, todo lo que uno conoce del otro y la otra.
  3. Atracciones Inconscientes: lo que todos llamamos “química”.

Según esto último las personas se escogen inconscientemente entre sí debido a las similitudes en la forma en que sus familias funcionaban. O sea que cargamos con nuestras familias en algún lugar dentro de nosotros mismos y revelamos señales que permiten que otros con antecedentes similares nos reconozcan: expresiones faciales, uso de nuestros cuerpos, postura, forma de vestir, la manera de movernos, los gastos…, el famoso lenguaje corporal. (Cómo lo hacemos, con qué frecuencia, etc.). Estas señales son captadas por personas que provienen de familias similares a la nuestra, y responderán a estos signos porque les son conocidos. Al juntarnos con esa gente, estamos recreando de alguna manera a nuestras propias familias.

Aunque las emociones sean cambiantes en una persona, todos(as) tendemos a tener ciertas emociones o actitudes habituales que se expresarán en nuestro lenguaje corporal, por ejemplo, una persona deprimida tenderá a agacharse, a adoptar una postura desgarbada y a moverse con apatía, su rostro estará surcado de líneas que denotan su expresión de tristeza (si esa expresión depresiva dura años esas líneas serán fijas). Lo mismo es válido para la persona alegre, que sonríe mucho.

microexpresiones

Cada familia tiende a tener una manera determinada de manejar las emociones. Todos los miembros de una familia tienden a considerar ciertas emociones como buenas y otras como malas; en consecuencia estarán muy dispuestos a expresar las buenas ymuy renuentes a expresar las malas. O bien, es posible que repriman mucho las emociones en general, oque sean muy expresivos. El resultado es que cada familia desarrolla un conjunto característico de actitudes emocionales, por lo que todos sus miembros van a compartir los mismos hábitos emocionales. No es sólo la herencia lo que hace que las familias se parezcan. Incluso los hijos adoptivos llegan a parecerse a los demás miembros de la familia en algunos aspectos.

Próxima entrega: ETAPAS DE DESARROLLO…

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