La Purrunguita


Hoy te quería hablar de “La Purrunguita”, muy pocas personas la conocen. Casi, casi, que es un privilegio al cuál no todos tienen acceso. Como quien dice, “protegido con contraseña”, “Sólo VIP”.
Vos sabés cómo es esta nota. Y como hoy por hoy, no hay que andar con tapujos, pues se me ocurrió ¡Presentarte a la purrunguita! No es que me las quiera de dar de “moderno” ni nada por el estilo, pero creo que es hora de hablar sin tapujos, sin prejuicios. Mandar pa´l carajo todas esas vainas que nos metieron a wilson en la escuela, en la casa.

 ¿Cuál es el problema de que otras personas puedan conocer a “La Purrunguita”? Yo no veo nada de malo en eso, allá los come santos y caga diablos. Aunque te confieso que no deja de darme sun sun, con eso de los exorcismos que están de moda entre católicos y evangélicos. ¡Chivirisco bizco!
La tengo bien escondida por si acaso alguien se enamora de ella y me la quiere robar, si lo hacen ¡Sería el dolor más grande de mi vida!
Las mujeres son las más curiosas, siempre están pendientes de cómo estoy sentado, de cómo camino, de si me agacho o no, y aprovechan el menor descuido mío para echarle un ojito a la pobrecita. Al comienzo como que me servía de imán para capturar a una que otra interesada, pero después de cierto tiempo, la cosa ya fastidia. Eso de que te estén foquineando para mirar tu Purrunguita, como que ya rebalsa la cosa. ¡Hasta me tienen acomplejado con esa vaina!
Cierto, ella es bien coqueta, pero tímida. Hay momentos en que se estira cuan larga es, como queriendo sacar pecho para que todos la admiren. En otros momentos se achumisca y se refunde como cusuco dentro del hoyo, se arruga todita y no quiere ni asomar la cabeza. En tiempos de frío me cuesta encontrarla, busco y busco debajo del asunto donde suele esconderse. ¡Y vieras que jodido que es encontrarla, agarrarla y sacarla a que tome aire fresco!
El pelito es todo chuzo, como quien dice, tirando a chirizo, pero a mí me gusta así. Hay gente que me ha dicho que la rasure, y por andar de pendejo lo hice una vez. ¡Vieras como quedó la pobrecita! Toda chomporoca. Porque a mí me dió miedo cortale el pellejo de un tijeretazo, ¡ni quiera Dios!
Santo remedio, jamás volví a estar de payaso con esas vainas. Así chiricita, peludita, a la que le va a gustar no va a andar con babosadas.
Si no tengo “La Purrunguita” dejaría de ser lo que soy, ya ni sabría si llamarme hombre o no. Y en estos dorados tiempos en que para que no te digan “Homofóbico, Machista o Adultista” tenés que aparentar que sos Gay, pues comprenderás que no es así de fácil para alguien de mi edad. ¿Te imaginás un hombre que se diga hombre, sin su Purrunguita? Porque yo no.
Pero a la miércoles los puritanos, sin preámbulos y sin vergüenzas te presento a “Mi Purrunguita”
 
Mi Purrunguita

Mi Purrunguita

 
MORALEJA:
 
Estoy segurísimo que te lanzaste todo este escrito pensando que ibas a ver “Mi Purrunguita”, y te jodiste. Porque quería hacer un llamado ante “La Nueva Hipocresía” del siglo 21. 
 
Antes, en mis tiempos (sí ya sé que mucho jodo con eso, pero ¿ideay, existe una mejor forma de comparar?) usar las palabras que hoy están de moda cuando querías hablar de la Sexualidad, eran consideradas pecado, vulgaridad. Si estabas de suerte y te oía algún adulto, lo menos que te ganabas era el sermón, si no, tu galletazo seguro; si el cura o la monja estaban cerca, el jalón de patillas (te hace llorar aunque no querrás) y la penitencia (¡Amén!)
 
Está de moda el querer imponernos una serie de palabritas dizque “científicas” para cuando hablemos de sexualidad, y me resulta extraño, raro y por la vergoreta escuchar a los adultos dirigiéndose a los niños y niñas con estas susodichas palabritas: “sexismo, adultismo, vagina, pene, educación patriarcal, etc.”, a la hora de impartir charlas educativas. Los cipotes y cipotas ni caso les hacen. Siguen en su jodarria, repiten las benditas palabritas delante de ellos y, cuando están solos, en sus grupos, sin adultos cerca…, siguen usando las que siempre han usado: “Chunche, purrunga, bicho, zorro, verga, cosa, tetas, culo…” ¿Y entonjes vos? ¿Cómo agarramos ese trompo?
 
¿Te imaginás vos que tu pareja de diga?: “Amorcito, hoy quiero una Fellatio“. ¡WTF!  Lo usual, lo acostumbrado es: “Chiquita linda, y si me das una mama……ta”. ¿SÍ o NO? Decile a tu marido “haceme un Cunnilingus” y vas a ver cómo reacciona.
 
Cuando un adulto o adulta (por si las moscas está leyendo esta vaina alguien empatinado con el enfoque de género) trabaja con chavalos, especialmente adolescentes, debe mantener una distancia prudente para poder apoyar, formar, conducir, educar. Lo cual no significa que esta distancia sea de mil kilómetros. Usar un lenguaje rebuscado, implica volver a tomar la postura adultista (así se tiene que hacer, así se tiene que hablar). Obtenés más información adaptando tu lenguaje al de ellos que pretendiendo que sea al revés. Ya cuando conseguiste tu minuto de fama, cuando entienden que no sos un dios, un sabelotodo que se cree la última chocolita en el desierto, podés empezar a romper con los prejuicios, tabúes y demás chocheras. Podés empezar a usar ambos lenguajes.
Y si no querés usar “el nuevo lenguaje”, ¿cuál es el problema? Si desde tu visión de la vida, tus principios y tu forma de ser considerás correcto hablar como nica y no como europeo, ¿cuál es el problema? Yo sé que vos y yo estamos en la misma frecuencia, FM Stereo, y nos estamos entendiendo y a tu mente ya vinieron las imágenes de aquellas personas que se las dan de “ultramodernos” porque usan un lenguaje “adecuado”. Tanto insisten en cambiarlo que ya ni sé cuál es el correcto: “moclín o pervertido; trabajadoras sexuales o ejecutivas del sexo, pedófilo o violador de niños; calientita o hiperactiva sexual; etc, etc, etc. ¡Qué jo…!
 
Acordate que en las casas de la mayoría de familias de este país, el doble sentido es el que manda. El lenguaje formal, no se usa, se evade, aunque alguien intente hacerlo, la fuerza de la costumbre es enorme.
 
El clavo, entonces no está en las palabras, está en las actitudes, en lo que pensamos alrededor de algo o de alguien. “No hay palabra mal dicha, sino mal entendida”.
 
Seamos auténticos, naturales, seamos nicas. Dejemos de ser paranoicos.
NOTA: Publico este artículo porque el 75% de los que contestaron la encuesta dijeron que . El 17% dijo que NO y el 8% respondió NO SÉ
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