Los Textos Escolares: Una repugnante situación


No sé vos, pero a mí me tocó la suerte – o la desgracia – de estudiar mi secundaria con varios de los libros que usaron mis hermanos mayores 10 años antes en su secundaria. Los contenidos eran los mismos, las tareas muy similares y, la gran ventaja para mí: ya estaban resueltas muchas de las actividades que traían (muy pocas por cierto). La parte feya era que estaban viejitos, despernancados, parecían naipes viejos, a veces con dibujos que ellos hacían o con páginas rotas y sin carátulas. Si estudiás en un colegio de curas, privado, esto era motivo suficiente para que te agarran de encargo. Hasta pena me daba decir que tenía el libro y prefería estudiar con el compañero de al lado.

Mi libro de Ciencias de Primer año de Secundaria o 7° grado (creo que es el único que aún conservo) no pasaba de 50 páginas, sin edición de lujo, figuras o imágenes de imprenta balurda, pero claras. Si lo ven comprobarán “lo champucito” que es. Lo comparé con el que utilizó mi hija menor al llegar a ese nivel, y los contenidos fundamentales eran los mismos, salvo que el de ella impreso en edición de lujo: papel satinado, full color, con un pijazo de actividades, etc. Los temas quizás con alguna información extra, pero básicamente era el mismo contenido.

Comparando con lo que ocurre actualmente, me queda la mala sensación de que en aquellos dorados tiempos los científicos eran un atajo de haraganes o de brutos. O que los estudiantes de esa época éramos… ¡No, no!, nada de brutos, éramos lecheros. Sí, porque nos salvamos de las locuras de hoy en día.

Tener más de 1 hijo estudiando en cualquier nivel en estos tiempos, ¡le Zumba la matraca! Ya no se puede saber si el de Preescolar está en la Universidad, porque un pinche libro de actividades de 2° Nivel vale casi lo mismo que uno para un futuro profesional. Pregunto: ¿No es mejor usar hojas elaboradas por los profesores y fotocopiadas que gastar semejante barbaridad de plata?

¡Clase e relajo!

Encima, son libros extranjeros, aunque los han maquillado un poco para “nacionalizarlos”, pero el habladito, el deje, no se les quita. De remate siguen insistiendo que la plataforma del Mar Caribe que por fin nos devolvió La Haya, no es nuestra, ahí solapaditos, pero lo hacen.

Pero como a los nicas nos encanta que nos den vuelta, la cosa no da señales de querer cambiar (¡Maldición de Malinche…, nos siguen llegando rubios y le abrimos la puerta y les llamamos amigos…, cuándo harás libre a mi gente…!)

Triste, chocante, decepcionante,resulta escuchar a grupos de padres de familia defender este “asalto sin pistolas ni violencia” bajo argumentos tan dundos que dan ganas de cargarlos a patadas: “¿Pero qué tienen, si las fotos son bien bonitas, y llevan las tareas para cada tema ahí adentro, tienen un CD bien lindo, es que todo está caro ahora y la ciencia también, y los venden en -piii piii piii – así que deben ser buenos”.

Lo peor, escuchar a profesores usar los mismos términos que estos padres de familia: “liiinndooo este libro, vieras qué bonitas las fotos, y las tablas y las actividades didácticas y…” Para que al final del año te des cuenta como padre o madre que la bendita profe ni siquiera usó la mitad del susodicho librito pechocho.

¡Revisemos pofi, revisemos!

Cuántos libros de Física, Química, Biología, Matemática, Filosofía, Lengua y Literatura,Sociología, Historia, Geografía… ¡Van pa la basura! A veces tienen la suerte y van donados a una biblioteca de algún colegio subvencionado de por allaaaaaá. Porque están nuevecitos, casi ni los usaron, con costo algunos capítulos. Y de plano que enca…brona la vida terminar el año escolar y comprobar que ni por jo… usaron 1 o más libros. El menor de tus hijos, el “celequito“, no puede usar los libros del mayor, y eso que apenas tienen 2 o 3 años de diferencia. ¡Ta tal manito! ¿Cómo te quedó el ojo? Son 40 lolos más que tenés que agregar a tu presupuesto anual por comprar el mismo libro pero ordenado de otra forma y con fotos nuevas.

¡De plano que somos duuunnndooos! ¡Nos metieron la… guayola sin lubricantes! Mejor que ni vea esto la Elaine porque nos acaba por botaratas y por no saber hacer un presupuesto.

Según el criterio de algunas editoriales (¿por qué será que la mayoría son extranjeras?), la nueva edición de este año contiene los avances más recientes sobre el tema. Cierto que papa Google está violento, pero, de ahí a que la ciencia avanza a pasos agigantados hay mucho trecho. Lo que no te dicen es que algunas editoriales ofrecen “donaciones” a los colegios si escogen tal o cual libro para agregarlo como texto oficial en su lista (“si usted escoge este o esta colección le donamos un ejemplar para el maestro y uno para la biblioteca”). Está bien, son técnicas de “marketing” o de estafing, pero los verdaderos “dundos” son los dueños, dueñas y directores de los colegios. Y eso que no quiero hablar de las listas de materiales (lápices marca tal #2, que sólo los vende tal o cual librería, compás de precisión -compré 2 en toda la secundaria de mi hija y todos los años venían incluídos en la susodichas listas y JAMÁS los usaron con la frecuencia que supuestamente debían… – ¡Mejor ahí lo dejamos porque se me revuelven las tripas.

La pregunta del millón, ya para terminar mi catarsis: ¿Qué acciones pueden tomar ustedes, para poner freno a este abuso tan repugnante?, porque yo ya salí de ese rollo, ahora toy con el último de la universidad y me está saliendo igual o peor que la secundaria, pero al menos sé que le van a servir en cualquier momento de su carrera y de su vida.

6 COSAS QUE PODEMOS Y DEBEMOS EXIGIRLE AL COLEGIO DE NUESTROS HIJOS

  1. El texto debe basarse en la realidad nacional.
  2. Cada libro debe responder al Programa definido por el Ministerio de Educación, no a los “contenidos extras” que algunos centros le agregan. Esos contenidos “extras” pueden y deben ser abordados por otras vías (internet, folletos preparados por sus profesores, aunque sean fotocopias, por decir algunas ideas).
  3. Exigir al colegio que el librito sea utilizado al menos durante 5 años bajo la misma edición. Dejen de engordar la cartera de este montón de extranjeros.
  4. Si definen un texto para determinada materia, el centro debe garantizar que esté antes de empezar el año escolar en cantidades suficientes para los estudiantes, no hasta fines del primer bimestre, como ocurre con mucha frecuencia. A veces no alcanza para todos y se la llevan a pura fotocopias todo el año los pobres cipotes.
  5. El costo del texto debe ser “racional”, aunque sea el súper colegio del país. Son estudiantes de secundaria, ¿qué sentido tiene que compren libros de 3 mil páginas y que superan los 2 mil córdobas de precio? ¿Será que la NASA piensa instalar una sucursal por acá?
  6. Exigir como Asociación de Padres de Familia el cese de este tipo de barbaridades. ¡Ah! muchos centros te dicen: ¿no le gusta?, ahí está el portón abierto. ¡Denúncienlos! ¡Colegios sobran!, y aunque parezcan balurditos, pueden ser mucho mejor que esos grandotes. Además:

¡NO PUEDEN EXPULSAR A NADIE POR EXIGIR Y DEFENDER EL CUMPLIMIENTO DE SU DERECHO A UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD!

Si no resulta, ¿para qué están las fotocopias? La defensa es permitida, le guste a quien le guste. Eso de que fotocopiar un libro es pecado que se lo den con el dedo a los babosos. Todavía que tuvieran un poco de ética la pensaría, pero con arribismos no vamos, para un lucio…, un resbaloso.

Cierren filas y van a ver cómo brincan los que promueven esta Repugnante situación.

Ahí los quiero ver cuando todos los padres y madres no compren los libros y se la lleven a pura fotocopias.

 

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