¡Educación Inclusiva a Güevo! 2


Hace unos días salió una noticia a grandes titulares en los medios de comunicación. La reacción de la gente fue la de siempre: ¡Crucifíquenlos!

Pero poco he leído o visto que ahonde en las causas reales que se esconden detrás de este relajo. El caso es el de un niño con Síndrome de Down que no se le permitió matricularse en un Preescolar dirigido por un ONG, en el municipio de Ciudad Sandino.

Ahora todo mundo anda con la onda de “Educación Inclusiva”, un montón no saben de qué se trata o con qué se come esa vaina. Piensan que sólo basta con matricular a todos aquellos niños y niñas con Capacidades Diferentes en un centro educativo. Pocas y pocos saben lo que eso implica, especialmente para el cuerpo docente. Y que conste que no estoy en contra de tal disposición, todo lo contrario. Pero ocurre lo mismito que pasó con el Código de la Niñez y la Adolescencia. Como estaba de moda entonces el foco se centró en: “los derechos”, y nadie se acordó de “los deberes”. Hasta hace poquito que se acordaron de estos últimos y le hicieron algunas reformas.

¡Qué bueno que el Gobierno trate de modernizar la educación! Pero se les olvidó que no basta “emitir un decreto, una ley” para que ¡bungum!, cambie todo. Si por esas casualidades de la vida le preguntaran a un docente de Colegio Público: ¿cuántos alumnos tenés en cada grado? Se irían de espalda con la respuesta: “entre 50 y 80”. Sólo los que han dado o dan clases saben lo que eso significa. Y cuando les agregan a un niño con Capacidades Diferentes, la cosa se pone color de hormiga para ese profe, para esa profe.

Ni siquiera tienen idea de cómo manejar al niño; con costo pueden con los alumnos regulares y van a poder ahora con estos casos. Aunque tengan TODA LA DISPOSICIÓN del mundo para apoyar a la criatura, ¿con qué tiempo si tienen semejante cantidad de alumnos?

El resultado es un estudiante “olvidado”, que a como puede busca adaptarse, ser aceptado y destacar como el resto de sus compañeros. ¡Obvio que no podrá! El resultado directo serán las burlas, el acoso y maltrato del resto de estudiantes, con el consiguiente daño a su autoestima (de por sí ya lesionada por las burlas en su barrio, en su casa). Tampoco los estudiantes reciben instrucciones sobre cómo relacionarse con estos niños y los agreden porque “les temen”. Esa es la base de los prejuicios y la discriminación, el miedo a alguien, o a lo que esa persona pueda tener que yo también tengo. (En próxima publicación hablaré acerca de esto que en Psicología denominamos “pensamiento paranoico”)

Y la cosa no para ahí. Si al niño lo lastiman los demás o se defiende de ellos, es probable que la familia llegue a clavear a la maestra y reclamarle su “incapacidad para respaldar o apoyar a su hijo o hija” (Yo lo haría también). Luego la llamada a la dirección, el reclamo de la Jefa o Jefe o los famosos Delegados del MED. Y en el peor de los casos, la demanda ante las autoridades judiciales.

No quiero decir que no se tome en cuenta a estos niños especiales. Hay una opción ya establecida en el MED para evaluarlos (cualitativamente y no con notas) pero si uno revisa los expedientes, los libros de actas y calificaciones de un colegio, no obtendrá información cualitativa sobre el niño y su desarrollo en el colegio. Hay notas, hay aprobado, pero no hay más. Los informes son pobres porque el docente no cuenta con los recursos para ir más allá de lo que hace. ¿Quién es entonces el responsable de estas situaciones?

Sé de un caso de un estudiante de este tipo, que cursaba estudios en un colegio subvencionado, religioso, rígido en sus controles y exigencias. Su boletín de Tercer Grado reflejaba notas de 90 en Lengua y Literatura, Matemática y resto de materias. Lo triste era que ese niño, de Tercer Grado de Primaria, ¡NO SABÍA LEER! Pero era un alumno sobresaliente según ese colegio. (También hablaré luego de los colegios privados o “escuelitas de barrio” como se les conocía antes)

La pregunta del millón: ¿Están los padres de familia preparados para entender y manejar esta situación? Obvio que no. No es cualquier familia la que asume con total entrega la educación de niños con estas limitaciones. Muchos los llevan al colegio sólo para que “pasen ahí el día y no se aburran en la casa”. Otro grupo “lucha con sus hijos para romper las barreras” y una minoría que ni siquiera los inscribe en ningún centro. Es una paradoja: si te quedás te tiro, si te corrés te mato.

La responsabilidad o la IRRESPONSABILIDAD es del MED, al pregonar una EDUCACIÓN INCLUSIVA y no crear las condiciones para que ésta ocurra. Lo que evidencia este caso es el TERROR que existe en los colegios públicos y privados para atender a este tipo de niños. Te hablo de colegios religiosos que se NIEGAN a matricularlos (y nadie hace o dice nada). A padres de familia que descargan la responsabilidad total en los maestros y ellos ni siquiera buscan la ayuda profesional de especialistas para que atiendan a sus hijos y apoyar así al colegio. No es tan fácil echarse ese trompo en la uña.

BONITA LA PROPAGANDA, pero ni los mismos Delegados o Delegadas del MED pueden dar respuesta a los problemas que se presentan a la hora de llegada con estos casos. Si ni siquiera pueden con los alumnos regulares. Los famosos TEPCES mensuales son una total pérdida de tiempo, la llamada dosificación de clases está en los programas, la transcribe alguien con algunos ajustes de forma y el resto la copia o la fotocopia. Toda una jornada perdida para hablar babosadas. Eso es el MED. Entonces, ¿a quién hay que pedirle cuentas, a la Directora de ese centro o a la Ministra o Ministro fantasma del MED?

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2 Comentarios en “¡Educación Inclusiva a Güevo!

  • Gaby Huerta

    Hola mundo! whao! nunca habia profundizado tanto en este tema coo hoy.

    Claro que todos luchamos por una educacion inclusida y sin discrimidades pero no nos ponemos del lado del docente que tiene que estar al pendiente de una personita con capacidades diferentes y sumemosle que tenga que ser responsable de hasta 50 alumnos por aula.

    Para mi lo mas correcto seria crear un centro educativo con personal calificado que pueda estar al tanto de estos niños.

    Saludos desde mexico

    • edmundolacayop Autor

      Gracias Gaby, aunque la idea era sólo expresarme, me gusta tu comentario, porque me reafirma que no estoy perdido. Sólo cuando estás en contacto con los maestros o lo sos, comprendés que no es tan fácil como se piensa. La bendita pregunta: ¿y ahora qué hago con este chavalo?, mientras recibís la presión de la familia, el Ministerio, la Dirección… Te sentís abrumado. Ojalá empecemos a pensar desde los zapatos del otro. Gracias por tu apoyo y ¡Que viva México y que se pudra Trump!