La Pareja: ¿Qué es?


¿Por qué te casaste? ¿Por qué elegiste al compañero que tienes? ¿Por qué escogiste tal o cual momento para casarte? Indudablemente, cualquiera que sea la respuesta, tus motivos para hacerlo deben haber significado una oportunidad para agregar algo a tu vida. Sólo una persona fuera de lo común y por razones muy fuera de lo común, se casaría con la idea que su vida puede empeorar.

En nuestra cultura occidental, me parece que la mayoría diríamos que nos casamos por amor y con la esperanza de que nuestras vidas se enriquezcan con todo aquello que nos pueda brindar el amor (atención, satisfacción sexual, hijos, nivel social, pertenencia, ser necesarios, bienes materiales, etc.).

Sí creo en el amor -en amar y ser amado-. Pienso que el amor es el sentimiento de mayores recompensas y satisfacciones que puede experimentar el ser humano. Pero el amor no puede resolver todas las exigencias de la vida. Deben tenerse en cuenta también factores como la inteligencia, información, conciencia y competencia.

El amor es un sentimiento poderoso que libera el potencial de cada quién para esforzarse hacia sus sueños sin amenaza ni enjuiciamiento, para trascender momentáneamente las necesidades propias por las ajenas, tener paciencia y no perder el sentido de autoestima en la lucha por encontrar la razón de vivir junto con la otra persona, a medida que se armonicen las diferencias y el individuo se enfrente a la inevitable soledad que surge de vez en cuando al seguir, con tal de vivir la integridad propia, un camino independiente.

La Autoestima y el verdadero Amor

Nuestro sentimiento de Autoestima, tiene mucho que ver con lo que definimos como experiencia amorosa y lo que esperamos de ella. Hasta diría que mientras más alta, menos dependeremos de pruebas por parte del cónyuge sobre nuestra importancia. Por el contrario, mientras más baja la Autoestima, más tendemos a depender de continuas evidencias de nuestra pareja sobre esta importancia, todo lo cual conduce a nociones equívocas acerca de lo que puede hacer el amor.

El verdadero amor significa no poner condiciones ni aceptarlas. La integridad de cada quien se respeta.

Retrocedan en el tiempo y traten de recordar en qué sentido creyeron mejorar cuando se casaron.

¿Cuáles fueron sus esperanzas?

Las esperanzas de las mujeres están centradas en tener un hombre que, de todas las personas en el mundo, las ame sólo a ellas, que las respete y valore, que les hable de tal manera que les haga sentirse satisfechas de ser mujeres, que las conforte y las apoye en los momentos difíciles.

Los hombres esperan que la mujer se preocupe por satisfacer sus necesidades, que disfrute de su fuerza y su cuerpo, lo vea como un guía sabio y esté dispuesta a ayudarlo en todo lo que necesiten

Ni hombres ni mujeres, en su mayoría, habían encontrado estas cualidades en sus propios padres. Sin embargo, así eran las esperanzas y sueños de casi todas las personas. Es un constante enigma el que las esperanzas de tantas personas nunca se vuelvan realidad. Muchos de estos sueños podrían haberse realizado, pero solían fracasar por su ignorancia y expectativas ilusorias respecto a lo que verdaderamente significa el amor.

Hay bastante gente que se casa con personas que no conocen bien. El estado biológico de atracción sexual es precisamente eso. No contribuye en nada a la realidad de la situación en que se desarrolla, ni aporta nada respecto a los gustos y deseos de los individuos involucrados.

Una persona puede verse físicamente atraída por alguien sin darse cuenta que su Autoestima y su cuerpo no tienen la misma ubicación. De ahí que si uno tomara decisiones vitales basadas solamente en atracciones físicas, podría encontrarse con bastantes dificultades.

Ser capaz de formar una vida creativa y satisfactoria con alguien requiere gran compatibilidad en diversas áreas adicionales. Después de todo se pasa relativamente poco del tiempo total en la cama

Aunque la respuesta sexual es básica en una relación satisfactoria, una relación cotidiana requiere mucho más. Son bien pocos los niños que crecen con modelos sexuales saludables y satisfactorios en cuanto a sus propios padres. Lo que han visto acontecer entre sus padres tal vez no coincida gran cosa con el ideal romántico tan bien diseminado en nuestra cultura occidental. A cuántos adultos hemos oído expresar su asombro ante el hecho que sus padres alguna vez pudieran formar pareja. Les resultaba difícil imaginarse a sus progenitores juntos en la cama y mucho menos en plan de romance.

Es triste que los jóvenes no hayan podido conocer a sus padres en su juventud -cuando se cortejaban, estaban enamorados y eran amables el uno con el otro-. Cuando los hijos tienen edad suficiente para observar las demostraciones románticas, éstas ya se han esfumado o inhibido totalmente.

Por esta y otras razones, las personas quieren, a menudo, una clase de matrimonio diferente al de sus padres. Pero lo conocido genera una fuerza poderosa. La mayoría de las personas escogerán siempre lo conocido por más incómodo que resulte, y no lo desconocido aunque sea mucho mejor. ¿Acaso no han visto mujeres cuyos padres fueron crueles, que terminan casándose con esposos crueles? ¿Y no han visto a hombres que tienen madres regañonas, que acaban por casarse con esposas regañonas? La gente, por lo general, busca matrimonio similar al de sus propios padres, no por herencia sino simplemente por seguir modelos familiares.

Los elementos básicos en la relación de pareja

Existen 3 elementos en una pareja TÚ, YO y NOSOTROS; -dos personas, tres elementos-, cada uno significativo, cada uno con vida propia, y cada uno haciendo posible al otro. Así yo te hago más posible a ti, tú me haces más posible a mí, yo hago más posible a nosotros, tú nos haces más posible a nosotros, y nosotros hacemos cada tú y yo más posible.

La realización plena del amor inicial de una pareja depende de cómo las dos personas hagan funcionar los tres elementos (el proceso).

El amor puede realmente florecer sólo cuando hay cabida para esos tres aspectos y ninguno domine. El factor crucial para entender cómo se realiza la relación amorosa inicial es el sentimiento de estimación que cada uno tiene de sí mismo, junto con la manera en que lo expresa y qué exigencias le hace al otro, y como resultado, la manera de actuar de cada quién respecto al otro.

El amor es un sentimiento. No puede funcionar a base de leyes. O existe o no existe. Aparece sin ninguna razón, pero para sobrevivir y crecer tiene que ser estimulado. El amor es como una semilla que consigue germinar y brotar del suelo. Pero si no se le nutre adecuadamente y se le brinda la luz y la humedad que necesita, morirá. Los sentimientos amorosos y las atenciones que se manifiestan durante el noviazgo, se realizan en el matrimonio sólo si la pareja entiende que su amor debe se alimentado cada día.

Una nutrición efectiva se relaciona con el proceso que la pareja logra establecer entre los dos. El proceso se refiere al cómo del matrimonio. Consiste en las decisiones que ambos toman y la forma de actuar de acuerdo a esas decisiones. O sea, las cosas que tienen que hacer en común y que antes hacían solos (dinero, alimentos, diversiones, etc.). El amor es el sentimiento que da principio al matrimonio, pero el proceso es lo que lo hace funcionar.

Tomado del libro “RELACIONES HUMANAS EN EL NÚCLEO FAMILIAR”

de Virginia Satir.

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