Lo que los maestros temen decir


No sé vos, pero yo he escuchado a innumerables docentes que laboran para el Ministerio de Educación, quejarse amargamente sobre su situación actual. Incluso, un funcionario de gobierno afirmaba off the record, que en estas últimas elecciones “el voto castigo” del Magisterio fue grande. (¿Verdad o Mentira?, te lo dejo de tarea para la casa).

Cada vez que surgen problemas en el sector educativo, la tendencia es pasarle la cuenta a los profesores, dando alegatos tales como: “son insensatos, que son mediocres, que no sirven, que si patatín, que si patatán, que si patatún”. “El oficio de maestro está más devaluado que el de un CPF (vigilante)”. No poseen la autoridad moral de antaño, cualquier perico de los palotes se atreve a decirles cómo tiene que impartir clases (aunque tengo que admitir que existen algunos maestros que no deberían de estar en el magisterio, a lo mejor de cargadores en el Oriental, pero de maestros…, ni la hora tienen).

Pero bueno, volviendo a nuestra plática anterior, la mayoría de esas quejas del Magisterio no prosperan más allá de los pasillos de los Colegios, las mesas de tragos o las fiestas de cumpleaños que celebran religiosamente los docentes. Me llama la atención “el terror” mostrado en el otrora “poderoso gremio magisterial”, tan poderoso que hasta el mismísimo Somoza le temblaba y procuraba no chocar con él.

Las voces que claman por un trato digno, un salario justo, el respeto a sus derechos laborales, a una capacitación de calidad y el cese “al manoseo” que hasta la fecha se ha realizado con la imagen del maestro, no salen del “cuarto del pánico” donde se refugian temerosas de la escoba mágica del despido.

Estoy clarísimo, mi pofi, que mis palabras serán tildadas de “ataque político” por los bufones de la corte celestial. Pero te confieso que a mí ni me va ni me viene esa posibilidad, porque no pretendo criticar las políticas de un partido en específico. Vos sabés que “cuando la mula brinca al ver la albarda, es porque la tenés chimada compadre”.

El verdadero revolucionario escucha la crítica, la analiza, la investiga y, de ser cierta, procede a realizar los ajustes necesarios en sus acciones para cambiar lo negativo. En cambio, los falsos revolutos, proceden al ataque hacia quienes los critican, se esconden tras la excusa trasnochada de “son enemigos del partido, de la revolución”. Esa es la excusa que indica SU TOTAL INCAPACIDAD para estar al frente de este sector laboral.

Pero miremos algunas de las cosas que los Maestros y Maestras quisieran decir, pero no se atreven por miedo a ser despedidos.

  1. UN SALARIO DIGNO.- No es posible que un zepol de otras instituciones estatales gane más que nosotros, incluso les pagan 14° mes, horas extras, viáticos y otros beneficios que nosotros los maestros no tenemos.

  2. AULAS NO SATURADAS.- Dar una educación de calidad es tarea imposible con más de 60 alumnos por aula. 240 estudiantes en 4 secciones de cada grado. 5 veces por semana nos dan 20 horas mensuales, faltan 10 para completar el horario establecido de 30 horas, así que las Delegaciones exigen las llenemos sin tomar en consideración que requerimos de tiempo para planificar, evaluar, corregir y otras cosas para esos 240 estudiantes. ¿Con qué tiempo?

  3. DESIGNAR A PROFESIONALES CON EXPERIENCIA Y CAPACIDAD EN LOS CARGOS DE DIRECCIÓN.- No siempre están al frente las mejores personas. La elección de estos cargos obedece a la lealtad hacia las Delegaciones, no necesariamente al partido. ¡OJO BILLAR! Que los cargos se asignen por “Méritos”, no por amiguismo, preferencias u Otras Yerbas Aromáticas.

  4. EL CESE A LOS EXPERIMENTOS PEDAGÓGICOS.- En muchos países europeos el paradigma educativo moderno ha entrado en crisis, al extremo de que los Ministerios de Educación han dado marcha atrás y están retomando aspectos de las viejas metodologías para mejorar la calidad. Acá viene cualquiera, sin contextualizar, validar o adaptar un modelo o una metodología pedagógica y la establece como la mejor, la exitosa, la única. Señal más que clara de la INCOMPETENCIA de quienes están al frente de esta área tan sensible.

  5. LO MALO EN EDUCACIÓN NO ES CULPA NUESTRA.– Nosotros no diseñamos las políticas, no escogemos los modelos, no escogemos la metodología. Nosotros debemos cumplir con lo que el MINED manda, orienta, so pena de ser despedidos. Dejen de manosear nuestra dignidad. Acaben o modifiquen los TEPCES (verdadera pérdida de tiempo valioso) donde llegamos a copiar la planificación que ya está incluida en los Programas de las Asignaturas, a recibir regaños o a cantar canciones de amor.

  6. DEJEN QUE EL MAESTRO IMPARTA SU CLASE SIN INTERFERENCIAS.- No nos permiten aplazar, sancionar, corregir porque si lo hacemos, nos llaman a la Dirección o a la Delegación. El colmo es que hasta los padres de familia se atribuyen el papel de metodólogos y nos quieren decir cómo impartir la docencia. Si ponemos en cintura al cipote rebelde, violamos sus derechos humanos, nos amenazan con juicios, no importa si el chigüín sacó navaja o pistola, si nos insultó soezmente. ¡NOS QUITARON NUESTRA AUTORIDAD!, entonces, ¿POR QUÉ NOS EXIGEN QUE LA USEMOS? Los estudiantes ya ni se esfuerzan por aprender, estudiar ni cumplir con nada. Les basta con irse a quejar para que los aprobemos.

Bueno pofi, tal vez ahora la pensés antes de pasarle la cuenta a los profes de tus hijos e hijas, no toda la carga les pertenece, está la tuya y la del MINED. Yo sé que la tuya la arreglás en tres patadas, del MINED…, a las pruebas me remito.

Nos seguimos viendo al round

 

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